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7/10/11

Silente sentimiento

¡Si quisiera tenerte te tendría!
Porque llevo tu alma en mi nostalgia;
y con calma consigo de su magia 
convertir toda pena en mi alegría.

Mas dime corazón cómo sería,
si tú y yo, que sabemos quien presagia,
nos devuelven la dicha que contagia 
de un encuentro que tarda todavía. 

Si jamás olvidamos sentimiento,
fiel a la espera de un amor amado
para saciarse al fin de su alimento.

Devolviéndose lo que hemos sembrado
y el deseado abrazo dando aliento
se siente bajo piel, que estaba atado.






Elisa en: "Don Anselmo"

15/4/11

LAS CHARLAS DE "DON ANSELMO"

  1. La charlas de "D. ANSELMO" a los impíos

    (Sobre la ignorancia y la ignominia humana en los hijos de sus hijos... El baldón de las infamias.)
    De qué sirve el orgullo cuando te apellidas 'X'. ¿Es más importante el apellido que el hombre que por derecho lo llevas?


    A vosotros, hijos de sus hijos si alguna vez me leéis:

    Y qué importa un apellido que no define al ser que lo lleva si todo se quedó como cuando el olvido nos gastó su broma, siendo la tarde más triste que nunca, esa estúpida tarde del que se va del todo cuando las mañanas no le fueron afortunadas. Ya la vida de los que se apellidaron 'X'... se ha cogido del brazo del futuro y tan estúpida y orgullosa, cree que un nombre puede darle más importancia a su miserable condición humana; sabiendo que él, el que no le importaba regalar su nombre por unos cuantos 'polvos' disfrutados, no estaba en el lugar deseado cuando perdió pie yéndose a su propio abismo al engendrarlos... 

    Pasará el tiempo con su cantar de siempre y la vida es eso para algunos, una vieja dama desdentada y triste tirada en un portal cualquiera, de una ciudad sin tapas en las cloacas, -me pregunto si seguirá siendo la misma, abandonada a sus problemas sociales donde los pobres  se llevan las tapas de las cañerías para poder vivir de algo malvendiendo su mineral- Esa ciudad de nieblas en las cumbres donde hay un bello santuario y desde se mira todo su cuerpo, su triste cuerpo en abandono, perfumado de fritangas y de seres venidos de los campos para poder sobrevivir en ella, pero aún mucho más miserables que en sus minifundios robados, saqueados, quemados, después de matar a sus jóvenes hijos, violar a su mujeres y acribillar a los más valientes: Esa ciudad que amo por ser la segunda que más conozco y la que le mira en su espejo del río Magdalena, para ver sólo la mueca premeditada y planificada del espanto ajeno: la burla e impiedad, el odio y su abandono, la venganza y más... ¿Qué se ha ganado? ¡Menuda siembra para tan terrible cosecha de esos polvos del universo donde la vida se despertará en lamentos!
    ¿Hijos de qué y por qué su apellido despreciando al hombre? ¿Por qué no todo se desprecia o no es mejor que el hidalgo castellano: Monsalve, Mosquera, Osorio, Hernández, Martínez, etc,...?

    ¡Oh de los hijos de los hijos que surgieron de esos polvos de sus progenitores, relevo de inconciencias dando rienda suelta al fustigar de sus dormidos caballos troyanos, que pisarán a sus propios si se olvidaron de lo que hicieron estos, como a la misma hierba cobrándoles por los errores del pasado: su impiedad con el ascendente moribundo y sentenciado, como dijera aquél tan orgulloso de su 'X' como si con ello se quitase toda su ascendencia mestiza: “atado corto a la vida para verle morir de asco retorciéndose en sus propias miserias merecidas por ser como fue, una aventurero y mujeriego”, “ahí te pudras Viejo sin escapatoria posible donde poder verte humillado”... ¡Pero no miraban su moral, cómo eran estos hijos suyos tan orgullosos y tan dignos hijos de aquél sentenciado! Desvirtuaron  lo poco bueno que aparentemente parecía que era bueno, empeñándose en "vengar madres, mujeres que se habían entregado al rubio angelito de su suerte, ojizarco y bellísimo que las piropeaba con esa clase  impresionante del Señor que sabe utilizar la retórica con estilo... "¡Ah, qué vergüenza que mi papá hable así, es tan raro!". No, no tan raro cuando la utilidad de "esa jerga vergonzante" pulía una forma de ganarse la vida como leguleyo, sacándose unos chavos y hasta una gallina viva y un racimo de plátanos para un buen sancocho, cuando no había dinero para pagar "al doctorcito ''X''...
    Ahí estaba el milagro de estos seres que saben valorar la sencillez humana, la necesidad que se resuelve cómplice pero honradamente en la condescendencia recíproca, con el trueque de los necesitados, de los infelices que se ayudan unos a otros para sobrevivir en la desgracia, sin hacer ascos a la vida ante lo que les humilla y les rebaja cada día; unas veces por que se encargaron de que fuese así la venganza, poniendo un tropezón cada día a su vida y otras veces, porque había que alimentarse como fuese pero sin robar a nadie, lo que les dejaban como a un perro en el atrio de esa misma indefensión a la que le lanzaron; de la que se encargaron quienes antes alegremente lo esperaban en sus lechos felices de sus holguras hasta que el hijo germinaba en sus vientres; cuando otros se nutren de sus suertes y se quejan del hombre pero no del apellido  que llevan. Lo que realmente buscaban, interesaba, porque  ingenuas no eran, ni menos estúpidas al conocer al personaje. Y cómo sor Juana de Inés de la Cruz, la poetisa y monja mexicana, diría  eso de: "Quién es el que peca más?/ ¿El que peca por la paga o el que paga por pecar?"

    ¡Pero se olvidaron que tenía alma... como ellos! Y, por encima de la inconciencia y la inmadurez sin preclara e inteligente razón, para demostrar nobleza ya sin ella, cayeron en la continuidad de recibir a cambio de lo mismo lo que sembrarían entonces, no evitando añadir más miseria a su suerte y a su propio futuro que será "el de la la lengua como azote del mismo rabo o trasero"... La desdentada realidad que se cobija en el quicio de sus puertas y les sigue mirando, desde su espejo sus vidas.
    Nadie amenaza, nadie sentencia, es que quien ha vivido sabe cómo es la vida cuando se obra mal con los semejantes y se convierte siempre "como un escupitajo lanzado a lo alto de la propia cabeza", es difícil apartarse del mismo en la doble acción evitando que  no caiga encima".

     "Ellos, como el que se fue a su abismo con 'el primer polvo' mal sembrado del que hablo, no saben aún lo que trama el tiempo y surgirá como espectro desangrándoles el corazón, sirviéndose de sus propios vástagos descendientes, siendo deuda que se cobrará en sus hijos. a los padres buenos o malos se les honra y si no es así, mientras se va de paso por el mundo se verá el resultado de lo que se haga mal. Es ley de vida."

    Las noches seguirán iluminando los sueños rotos donde la casualidad puede que les remiende 'el siete' de la suerte, para dejar la lágrima bordada con hilos de seda de vez en cuando y camuflarles tantos vacíos, arrepentimientos a destiempo pero sin vuelta atrás y con la arteria palpitando, les chuzarán el dedo que señala... y sentencia al del apellido 'X' para saber su ADN real (...) el de las mentiras, el de las farsas acomodadas para ganarse un puesto entre aquellos que pueden servir de puente, para el cuclillo o el  tramposo plagiador de encuentros causales y efectos no tan casuales, el que se inventó eso de "hay que unirse los hermanos y vengar la honra de nuestras madres" , qué paradoja que no se dieran cuenta que no llevaba su misma sangre y sólo buscaba hacerse a un apellido, "¡es que ni en las uñas de los pies se parece, mijitos, no seamos bobos que compuesta mentira para ganarse unas cuantas letras!" diría quien intuía el mal que se cernía en la carne de su carne, aunque le pesara su dolor más que a nadie, ¡y ese intruso y astuto que renegara más que ninguno y azuzara a 'la jauría', ¡no era de su hijo! 

    Era eso sí, un traspaso de infortunios, un repudiado por su verdadero padre buscando ir hacia la eternidad y no más, donde el nombre de la marca 'X' es un mero símbolo, tropezón de estupideces, falsedad concertada entre los hijos del ayer que como un collar de cuencas rotas, lo llevaran como dogal al cuello para distinguir como son los perros de la muerte que mordieron al amo, a ese pobre infeliz "de sus desventuras" pero que les dio su sangre en alguna loca borrachera concertada con algunas de las dueñas de sus días... Porque se lo permitieron legalmente sin forzarlas esas mujeres enamoradas del "bellisimo varón", para un efímero rato y un maldito orgullo encima maldecido por ellas  mismas y sus propios descendientes, ¡pero tan contentos con la herencia del apellido!;  pero también estos hijos se colgaron de la percha del tiempo y de su vuelta, y puede que le haga falta a los trajes de quita y pon de su anterior farsa, la de la última escena con un pobre hombre moribundo ese buen cepillado para quitarles la mierda que aún llevan encima, "por haberse sacrificado cuidando a un perro  malagradecido" (¡No hicisteis nada, nada, sólo insultarlo mientras se moría y maldecirlo...). Y  ya nadie podrá limpiarles en esta vida el oprobio impío cuando su error firmó sentencia, que fue lo no prohibido por su falta de ética, ante el saqueo de sus escasas pertenencias ante un cuerpo presente y moribundo... "¡Dios los ampare!", dijo un anciana.
    Y como en las palabras bíblicas "sonará el castañetear de huesos", cuando la vida sepa mirarse por fin a su espejo en los hijos de sus hijos.

    "Don Anselmo".
    6-5-07
    (A. Elisa Lattke V.)


    *Descansa en paz amado hermano, dios siempre tiene una respuesta para todos y más pronto que tarde.
    Miembro de CIÑE (Círculo independiente Ñ de escritores, www.circuloindependiente.net)